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Filosofía en niños: una ayuda para desarrollar el pensamiento crítico

La Filosofía para o con Niños, FpN, es una innovadora metodología educativa que busca generar en las personas, especialmente niños y adolescentes, el desarrollo del conocimiento creativo, crítico y ético, centrado en la autonomía del pensamiento.Víctor Andrés Rojas, licenciado en Filosofía y coordinador de la Red Colombiana de Filosofía para Niños, además del proyecto Marfil de Uniminuto, explica que las personas viven en una sociedad que les dice cómo tienen que pensar o lo que tienen que pensar, pero no les enseña a pensar por ellas mismas o a tener un criterio sobre lo que piensan.
“Creemos en Dios porque nos da miedo que nos castiguen en el infierno, estudiamos en tal colegio porque a la familia le gustó, hacemos tantas cosas de forma acrítica y por eso nos vemos abocados a tantos problemas por no tener criterio”, advierte.

Igual sucede con las pautas de crianza y la educación tradicional, donde lo que importa es lo que dicen el profesor, la madre o el padre, dado que la infancia es entendida como una etapa de la vida en la que el niño todavía no tiene suficiente criterio, ni juicio, ni razonabilidad.

“Esto ha hecho que no cultivemos las capacidades de pensamiento del niño cuando las tiene de forma natural. La infancia tiene un momento privilegiado para preguntar; el niño todo el tiempo está indagando: ¿Por qué mamá?, ¿Qué es?. Tú respondes y él sigue preguntándote, eso es una cualidad filosófica y la propuesta nuestra, Filosofía para o con Niños, se llama así porque entendemos que hay una relación directa entre filosofía e infancia”, dice Rojas.
Sin embargo, a medida que el niño va creciendo, los padres y docentes le dan respuestas cerradas, basadas muchas veces en el tema de autoridad: “es así porque yo lo digo y punto”, que hace que pierda esa capacidad de indagación, de asombro y de creatividad.
Filosofía para o con Niños, FpN, que nació en los años 60 en Estados Unidos con el profesor Mattew Lipman, busca que las personas y los niños tengan la posibilidad de explorar más su pensamiento autónomo, su capacidad de interrogarse, de asombrarse, para poder potenciar su imaginación.
Por eso, asegura Rojas, la escuela tradicional centrada en la memoria, la repetición y en la realización de acciones que son las que pide el profesor y que quedan bien hechas cuando él lo dice, está mandada a recoger. Es una educación que ha fracasado porque no conecta con la vida.
Insistió en que es preciso volver a la filosofía, pero no como la que enseñan en el colegio, sino a una filosofía práctica que cuestiona a través de preguntas, que enseña a los niños a pensar por sí mismos y en relación a los demás a través de un espacio de diálogo.

“Metodológicamente en FpN lo llamamos comunidades de diálogo o de indagación. La idea es transformar las aulas en comunidades de diálogo, de esta manera el niño se va a dar cuenta de lo bueno o lo malo, porque lo pensó por él mismo. Cuando pienso filosóficamente ya no solo decido hacer una acción como detenerme en un semáforo, sino que entiendo la razón por la cual debo hacerlo”, expresó.
Por su parte, la historiadora de arte, Alejandra Herrero Hernández, colaboradora voluntaria en el proyecto Marfil, de Uniminuto, dirigido a comunidades marginadas en Bogotá, destacó que FpN es una propuesta novedosa porque se atreve a crear esa instancia en la que las personas son capaces de reconstruirse, de preguntar y generar un espacio de construcción colectivo.
“Es básicamente que la gente reflexiones sobre ¿por qué pienso lo que pienso?, ¿por qué creo en lo que creo?; ¿es algo que me viene dado, o es una construcción que yo he hecho? Por eso es fundamental que los niños se impliquen en este proceso, para que desde muy pequeños desarrollen un pensamiento fuerte, crítico y ético, porque ellos serán mañana los que van a construir los países en los que vivimos”, enfatizó.

Experiencias institucionales

Filosofía para Niños, FpN, es una metodología educativa que se ha extendido a varios países, entre ellos Colombia, donde hay varias instituciones educativas y universidades que la están implementando.
Uno de ellos es el Colegio Americano, en Cali, donde hace ocho años trabajan con este programa con niños desde prejardín hasta grado noveno.
La institución, explica la docente Francy Estella Chagüendo, coordinadora del área de filosofía, cuenta con el programa Filosofando que fomenta destrezas en los niños y jóvenes para que desarrollen un pensamiento crítico y creativo.
“En este programa son los niños los que proponen los temas y los que formulan las preguntas, para entre ellos mismos dar las respuestas. Es interesante ver las preguntas que van generando sobre problemas tan cotidianos como, por ejemplo, por qué una persona dice mentiras. La idea es que ellos mismos den solución a las problemáticas planteadas”, recalca Chagüendo.

En este espacio que es una hora a la semana por grupo, los estudiantes desde grado segundo no usan cuadernos sino Diarios Filosófico donde ellos toman sus propios apuntes y generan sus propios textos.
“En estos ochos años los estudiantes han mejorado sus habilidades argumentativas y escritas y tienen una mayor participación en Speiro, el semillero de investigación de filosofía. Sin embargo, uno de los mayores logros es su participación en eventos externos como foros o congresos, donde han sido reconocidos por sus capacidades argumentativas y su nivel creativo”, reiteró la docente.
Para Chagüendo, Filosofía para Niños permite a los niños y personas ser grandes transformadores sociales en la medida en que no solo se quedan en la crítica, sino que son capaces de proponer soluciones desde la ética.
Otra institución que desde hace quince años viene implementando esta metodología es el colegio San Luis Gonzaga, de Cali.

La experiencia para el profesor Breiner Orozco Peña, asesor del área de filosofía, ha sido muy positiva por cuanto los estudiantes han desarrollado un pensamiento crítico y han mejorado sus habilidades comunicativas y argumentativas. En la institución, incluso, hay un grupo de estudiantes de bachillerato que redactan ponencias para participar en eventos de colegios y en universidades como la Javeriana y Valle.
Adicionalmente, cuentan con un semillero para niños donde desarrollan sus habilidades democráticas. “El colegio tiene un pénsum de Filosofía para Niños desde primero hasta el grado once, y le llamamos comunidad de indagación. Todo el ciclo escolar lo cruza filosofía como área transversal y la metodología está dentro del plan de estudio”, explicó.
En este espacio se trabaja con textos filosóficos como los del doctor en filosofía, Diego Antonio Pineda, quien hace veinte años trajo esta propuesta a Colombia.
“Filosofía para Niños es una metodología educativa que prepara al chico para que se enfrente a situaciones de la vida cotidiana. Lo que hacemos es plantearle situaciones en las que él tenga que decidir, tomar opciones y argumentar por qué las toma, con un criterio propio, porque eso es lo que nos está pidiendo la sociedad actual”, puntualizó.

Testimonio

Andrés Prado, egresado del San Luis Gonzaga, estudiante de Derecho en la Universidad de los Andes, comenta sobre la Fisofía para Niños:
“Las clases de filosofía me ayudaron a desarrollar mi pensamiento crítico, cuestionando mi realidad, la realidad del país, la educación y los comportamientos de la sociedad. Hoy más que nunca es necesaria la filosofía en las aulas de clases, la realidad a la que nos enfrentamos los jóvenes está llena de retos y problemáticas, las cuales tendremos que analizar críticamente para formar en Colombia una sociedad con una mentalidad diferente, que se enfrente a los males que históricamente hemos padecido como la corrupción y la violencia, para garantizar un mejor mañana para las generaciones venideras”.

7 mandamientos del pensamiento crítico

El docente Víctor Rojas aconseja cómo fomentar el pensamiento crítico y creativo en los niños desde el hogar:
1. Cultivar la pregunta en los niños para aumentar su curiosidad y que aprendan a responder por sí mismos.
2. Leerles cuentos porque promueven la escucha, la imaginación, la indagación y pensamiento creativo.
3. Fomentar los juegos: desarrollan la creatividad, el carácter recreativo y a la vez mejora sus habilidades sociales y su espíritu solidario.
4. Generar espacios de diálogo en el hogar, pero que sea una conversación profunda, con varios interlocutores, donde las ideas circulen, para que puedan disentir o afirmar lo que dice.
5. Promover la autonomía de pensamiento, es decir, dejar que las personas piensen por ellas y exprese sus propias ideas.
6. Jugar a investigar. Los padres deben desarrollar prácticas para que los niños averigüen por sí mismos el significado de las cosas. No darles una respuesta sino preguntas: ¿Para qué crees que sirva esto?; ¿Qué crees que se pueda hacer con eso?, etc.
7. Los papás deben promover la capacidad de asombro en los niños. Darles la oportunidad de errar y ser conscientes que esto puede impulsar el pensamiento a nuevos niveles de conocimiento.

 

Fuente: El País

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