ASOCOLDEP

¿Qué pueden hacer los colegios contra el cambio climático?

A partir de hoy, 2 de diciembre la cumbre del clima de la ONU tendrá lugar en la ciudad española de Madrid. Una cita en la que se espera, entre otras cosas, que aumente el número de países dispuestos a ampliar sus planes de recorte de emisiones de efecto invernadero, de momento insuficientes para que el calentamiento global se mantenga en límites manejables. Los estudiantes se han convertido en uno de los motores de las protestas mundiales para acelerar los cambios frente a la emergencia climática. Pero ¿qué aportación pueden hacer los colegios e institutos? ¿Ha puesto en marcha su centro o aquel al que acuden sus hijos alguna medida para reducir su impacto ecológico o para concienciar a la comunidad en la que se encuentran? ¿Debe incorporarse la emergencia climática en el currículum de la enseñanza obligatoria?

Aquí algunas respuestas del Foro de Educación realizado por El País respondiendo la pregunta:  ¿Qué pueden hacer los colegios contra el cambio climático?

“Deben diseñarse planes de movilidad sostenible; el estudiante debe ir a pie o en bicicleta”

Creo que es vital que los colegios tengan planes de movilidad sostenible para el estudiante, que o bien promueva el transporte a pie o en bicicleta o bien que siendo un transporte motorizado promueva medios menos contaminantes, ya que no parece razonable ver todos los coches de padres y madres aparcados en triple fila o los autobuses enormes circulando por las ciudades. Además, creo que debería haber una reflexión importante sobre las carencias en eficiencia energética de los centros, promoviendo inversiones que permitan reducir la factura en el futuro.

“Cada colegio debe hacer una auditoría ambiental y elaborar un plan”

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU deben ser los ejes vertebradores de toda actuación medioambiental en la enseñanza al pretender mejorar las condiciones de vida de las personas con una perspectiva inclusiva e integradora. Por eso, lo primordial en el ámbito educativo es la concienciación sobre la importancia que tienen nuestras acciones sostenibles para modificar positivamente nuestro entorno. Esto, con una doble dimensión, se concreta en contenidos curriculares que aborden de manera expresa la educación ambiental y en buenas prácticas ecológicas en las escuelas. La educación medioambiental debe abordarse en todos los niveles de enseñanza y desde todas las áreas de aprendizaje, pero también de forma concreta y sistemática en todas las etapas educativas.

Como medidas concretas, en primer lugar, planteamos para los centros la adopción de las tres erres de forma cotidiana: reducir, reutilizar y reciclar. Así se fomenta el consumo responsable en los centros y se les enseña esto mismo a todo el alumnado. También hay que enfrentar el tema de la movilidad sostenible, sobre lo cual en CC OO tenemos una amplia y fructífera experiencia en Aragón y Cataluña. Otra cuestión importante sería la promoción del consumo responsable y la gestión de los residuos de diversos territorios, como la creación de grupos de centros eco-preocupados.

Así mismo, hay que analizar la situación particular de cada centro mediante una auditoría ambiental para conocer su realidad a nivel ecológico, en el que esté inmersa toda la comunidad educativa, con la finalidad de desarrollar un plan gestor al respecto. En CC OO exigimos que las administraciones educativas apoyen con recursos humanos y materiales todo este tipo de iniciativas fomentando su interrelación, apoyando distintas acciones, facilitando el compartir experiencias, remodelando los centros para hacerlos ecosostenibles y con menos huella de carbono, entre otras acciones necesarias.

“Hay que crear una asignatura ecosocial desde Primaria hasta Bachillerato”

Para trabajar los temas ecosociales, entre los que está el cambio climático, con la profundidad y la importancia que se merecen el primer requisito es que entren dentro de las aulas. Y el segundo es que lo hagan en pie de igualdad con el resto de competencias escolares. Para esto último, hace falta programarlos adecuadamente. Igual que la programación de las matemáticas tiene un desarrollo vertical en el que, curso a curso, se van construyendo nuevos conocimientos a partir de los ya adquiridos, de igual forma necesitamos una integración vertical del conjunto de conocimientos que engloba una competencia ecosocial. No es únicamente necesaria la mirada en vertical, sino también en horizontal. Del mismo modo que acoplamos los conocimientos de matemáticas con los de física es necesario que esto suceda con los distintos campos que comprenden lo ecosocial y de estos con el resto de áreas de conocimiento escolares. Todo esto requiere muchas horas de trabajo, un conocimiento especializado de las temáticas ecosociales y una visión global de todo el proceso educativo. Pero la gran mayoría del profesorado no es capaz de realizar esta tarea. Desde Fuhem hemos elaborado una propuesta de currículo desde Infantil a Bachillerato y materiales didácticos.

“Menús escolares más sostenibles”

Menús elaborados preferiblemente en cocinas en los colegios, con alimentos ecológicos y de proximidad, frescos (prohibición de alimentos precocinados), con abundancia de verduras, frutas y legumbres, con mayor presencia de pescados y carne de ave frente a la carne roja (cerdo y ternera). Además de alimentar mucho mejor a los niños, la huella de CO2 y residuos no reciclables es muy inferior.

“Los niños tienen un déficit de contacto con la naturaleza”

En Andalucía tenemos un grave problema con la climatización de los colegios públicos. Los colegios no están bien aislados y en los proyectos iniciales no se contemplaba la climatización. Somos las familias las que hemos instalado aire acondicionado en las aulas a través de las AMPAS de los colegios. Mi propuesta es instalar cubiertas vegetales en los colegios públicos, de hecho debería ser una máxima común en los edificios públicos. Paneles solares para el consumo eléctrico y techos vegetales para bajar unos grados la temperatura de las aulas. Se ahorraría en la factura eléctrica, pero sobre todo la naturaleza entraría en los colegios, nuestros hijos tienen un gran déficit de contacto con la naturaleza. Para cuidarla, antes tenemos que conocerla y así respetarla.

“Debe enseñarse el concepto de residuo cero”

En las actividades escolares se puede incluir educación sobre el impacto medioambiental de los productos que consumimos debido a su origen, materias primas, eficiencia energética… Formas de comprar, vender e intercambiar lo que consumimos (cooperativas, comunidades locales, etcétera). Educación sobre alimentación saludable, de temporada y local. Residuo cero y difusión de buenas prácticas para lograrlo en los hogares. Huertos escolares. Nuevas formas de movilidad en las ciudades y sus beneficios para la salud. Buen uso de la energía y su impacto en el medio ambiente: ahorro y eficiencia energética, energías renovables, autoconsumo compartido, comercializadoras de energía eléctrica renovable…

 

 

Fuente: El País

Leave a comment

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.