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De la educación a distancia a la híbrida: 4 elementos clave para hacerla realidad

El cierre prolongado de las escuelas durante el COVID-19 ha sido un desafío para los alumnos, docentes y padres. Hoy muchos países están planificando la reapertura de las escuelas de América Latina y el Caribe (ALC), y las medidas de distanciamiento social hacen muy probable que el aprendizaje a distancia siga siendo parte de nuestro cotidiano, por lo menos de forma parcial. Las fuertes restricciones de distanciamiento necesarias para la reapertura, junto con la necesidad de reducir en aproximadamente un 30% el número de alumnos por aula, hacen de los modelos de “educación híbrida” una posible solución. Pero ¿qué es la educación híbrida? ¿Cómo puede ayudar a resolver este desafío? ¿Y cómo hacerla realidad?

¿Qué es? La educación híbrida combina la educación presencial y remota a través de distintos medios como plataformas de aprendizaje en línea, televisión o radio. Sin embargo, los expertos señalan que se requiere más que solamente distribuir tareas entre una modalidad y la otra. Se requiere repensar la educación y desarrollar modelos de enseñanza y aprendizaje que capturen la atención y el interés de los estudiantes por aprender de maneras diferentes en cada una de estas modalidades. Las distintas tecnologías deberán usarse como una herramienta para acelerar los aprendizajes más que como un simple canal para transmitir contenido. Con menos tiempo en las escuelas, es primordial que se priorice el desarrollo de las habilidades de colaboración entre los estudiantes, tanto en el componente presencial como en el remoto.

¿Es algo nuevo? El modelo en sí no lo es. En educación superior se ofrecen desde hace tiempo grados semipresenciales, generalmente estructurados con una primera parte del programa en línea y una segunda parte en persona, o viceversa. Más recientemente se identifican modelos educativos donde alternan las dos modalidades en periodos de tiempo cortos. En educación técnico-vocacional, un ejemplo es Nucamp, que ofrece bootcamps de coding donde los estudiantes completan asignaciones en línea a su propio ritmo durante los días de semana y asisten a un taller presencial con un instructor experto los sábados para revisar las asignaciones.

¿Cómo puede ayudar a promover el aprendizaje? Las experiencias de educación híbrida evaluadas hasta ahora son modelos que incorporan componentes de educación en línea dentro del aula, como por medio del uso de aplicaciones y portales educativos. En comparación con modalidades 100% presenciales, se han observado  efectos positivos en el vínculo, los resultados y la percepción positiva del aprendizaje. Este modelo también puede aumentar la capacidad de los estudiantes de aprender a su propio ritmo y de aprendizaje autodirigido, habilidades clave a desarrollar para estimular los aprendizajes y, además, evitar la sobrecarga de los padres. La personalización del aprendizaje que ofrece la educación híbrida es uno de los medios más efectivos para acelerar el desarrollo académico y cognitivo. En la región hay experiencias exitosas como el caso de CEIBAL en Uruguay, en el cual se ha usado clases en línea dentro del aula para la instrucción del inglés y pensamiento computacional desde el 2014 y 2018, respectivamente, con el apoyo de docentes desde otros países. Los resultados han sido positivos: se universalizó la enseñanza de inglés entre 4º y 6º grado y se alcanzaron los resultados de aprendizaje esperados para el 80% de los estudiantes participantes. En ese caso, esa política también permitió cubrir la brecha de cobertura en asignaturas donde no había suficientes docentes locales.

¿Cómo hacerla realidad? Hemos identificado cuatro ingredientes clave para lograr una educación híbrida exitosa:

  1. Nuevas habilidades y perfil docente. La dualidad de la educación híbrida es una oportunidad para optimizar qué hacer en el tiempo presencial y qué hacer en el tiempo remoto. Las tecnologías deberán aprovecharse para hacer la experiencia de los estudiantes más atractiva y capturar su interés por aprender, y estar enmarcados en el trabajo de aprendizaje profundo y significativo. En el centro de la propuesta se encuentra el estudiante y el desarrollo de competencias transversales claves para la vida y para el nuevo modelo pedagógico: autonomía en el aprendizaje y en el uso del tiempo. Esto pone a los docentes frente a un nuevo modelo educativo centrado en competencias y en la adopción y uso de las nuevas tecnologías. La clave es garantizar una transición fluida y encontrar modelos efectivos para que los docentes puedan desarrollar estas competencias.
  2. Contenidos y plataformas. Durante el cierre de las escuelas, los padres de familia e incluso a veces los mismos estudiantes se han sentido abrumados por la cantidad de contenido. En el modelo de educación híbrida se debe priorizar y flexibilizar el currículo, focalizando los esfuerzos en matemática y lectura/escritura, así como en las habilidades del siglo XXI. Existe una amplia oferta de plataformas, software y contenidos que son necesarios y que cumplen distintos roles dentro de un modelo de educación híbrida con distintos niveles de efectividad. La oferta de contenido debe integrar otras estrategias que no sean necesariamente digitales y adecuarse a las condiciones de acceso a conectividad y dispositivos en particular para estudiantes más vulnerables (Rieble-Aubourg & Viteri, 2020). Como en la educación a distancia, los padres juegan un nuevo rol más protagónico; sistemas de apoyo y materiales especializados deben ser también desarrollados para ellos.
  3. Información y seguimiento de estudiantes. Es importante que los gobiernos tomen decisiones informadas, y monitoreen y evalúen los aprendizajes de los estudiantes para poder mejorar o/y adaptar la oferta de contenidos. Los Sistemas de Información y Gestión Educativa (SIGED) son la plataforma central que permite identificar de manera única a los estudiantes a través de todo el sistema educativo. La transición a un modelo de educación híbrida requiere contar con una visión integral del SIGED y de cómo los distintos aplicativos deberían operar para garantizar una gestión eficiente de los sistemas educativos. Sistemas eficientes de gestión de estudiantes y contenidos digitales permiten monitorear los aprendizajes y proteger las trayectorias de cada uno de los estudiantes a lo largo del ciclo estudiantil.
  4. Equipamiento, infraestructura y conectividad. Las brechas de acceso a conectividad y dispositivos siguen siendo un reto en ALC, tanto en las escuelas como en los hogares. Los gobiernos han hecho importantes esfuerzos por ampliar el acceso a internet, como abaratar los costos a través de acuerdos para que los estudiantes y docentes puedan acceder a contenido educativo sin consumo de datos. Más que medidas transitorias, los países tendrán que garantizar su continuidad y complementar con otras formas innovadoras para cerrar las brechas digitales. Para ampliar el acceso a dispositivos, una opción a considerar son las bibliotecas de dispositivos en las escuelas con contenido educativo precargado, donde los estudiantes puedan tomar dispositivos móviles prestados para llevar a sus casas.

La innovación educativa requiere de una gobernanza que lidere el cambio de marco normativo, que estructure la transformación digital de la educación y que garantice, además de estos cuatro elementos, consideraciones sobre la ética y privacidad de los datos y arreglos de ciberseguridad. Los países que reabrieron las escuelas van transitando ya hacia un modelo educativo híbrido. La implementación de este modelo debe ir más allá del contexto de la pandemia. La educación híbrida debería estar enmarcada dentro una estrategia más amplia de transformación del sector educativo para lograr que sea efectiva, equitativa y sostenible, para los estudiantes, los docentes y también los padres de familia.

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