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Doce maneras como cambiará la educación después de covid-19

La virtualidad trajo cambios en la forma como se transmite el conocimiento.

Si algo quedó claro en medio de la crisis sanitaria es que el sistema educativo no nos había formado para la incertidumbre. Colegios y universidades debieron adaptarse a las sorpresivas restricciones y trasladar sus sistemas pedagógicos y contenidos curriculares a una enseñanza centrada en las nuevas tecnologías y los ambientes virtuales.

Lo anterior plantea, en el mediano y largo plazo, un profundo cambio en el modelo educativo. Con el auge del aprendizaje en línea, y la enorme competencia en materia de oferta académica, las instituciones tendrán que modificar su propuesta de valor para fortalecer sus finanzas; de forma paralela, nuevos actores entrarán al negocio educativo y presionarán por cambios en los contenidos, modelos de titulaciones y tiempos de estudio.

Los desafíos sin duda son inmensos. ¿Cuáles serán las principales transformaciones del modelo educativo en los próximos años? Estas son 12 de ellas.

1. Adiós al sistema tradicional

Esto significará retos enormes para modificar los métodos de enseñanza, los contenidos curriculares, la infraestructura disponible y los recursos financieros para soportar un modelo híbrido de educación virtual más personalizada y uno presencial más grupal o colectivo.

Es posible, incluso, que cambien las formas de evaluación de los estudiantes, los tiempos de duración de una carrera y hasta el modelo de titulación.

2. La tecnología traerá nuevas formas de enseñanza y aprendizaje

Estos nuevos modelos de aprendizaje en línea han abierto el camino a una amplia oferta de programas flexibles, ajustados a las necesidades del estudiante. El problema será la calidad de esos contenidos y el respaldo institucional que soporte la acreditación de quien culmina un curso basado en estas modalidades. Universidades del mundo han comenzado a ver en este nicho una nueva línea de negocio enfocada a este sector.

3. Hacia un modelo híbrido de educación virtual y presencial

El aprendizaje tradicional en el aula seguirá vigente, aunque complementado por las nuevas modalidades de aprendizaje digital e interactivo. La experiencia de la enseñanza presencial garantiza la interacción, el diálogo y las expresiones no verbales que, de una u otra manera, afectan el proceso de construcción de conocimiento desde la misma relación humana.

4. El maestro interactivo

La tecnología ha traído nuevos instrumentos de enseñanza y aprendizaje y, por ende, ha cambiado la relación entre docentes y estudiantes. Para cada una de las partes ha sido un proceso de adaptación. El maestro será sometido a mayor presión para desarrollar y ofrecer los cursos en línea, estar pendiente del progreso de los alumnos y tratar de descifrar, de manera remota, los inconvenientes que afectan el proceso de aprendizaje para ellos.

5. Nuevos actores entran al modelo educativo

En los últimos años han tomado fuerza las empresas de tecnología educativa. Será una oportunidad para que las grandes compañías que hoy tienen presencia global, como Google, Facebook o Microsoft, entren al mercado educativo y amplíen su influencia para promover modelos más flexibles de aprendizaje en contenidos curriculares, tiempo y certificaciones.

6. El tiempo de aprendizaje será relativo

Los estudiantes ponen el ritmo en el que quieren avanzar, aprovechando la flexibilidad de los cursos y la manera en que han sido configurados para este tipo de modalidad de enseñanza, caso concreto, los cursos en línea de diferentes plataformas que promueven los MOOC. Si bien el reto está en la calidad de dichos programas, será la demanda laboral y las empresas quienes estimulen o no el crecimiento de estas alternativas de estudio.

7. Del título profesional a las certificaciones por competencias

Las necesidades de formación y capacitación constante pueden ejercer una presión para modificar el enfoque tradicional enfocado en el cumplimiento de los créditos establecidos en el plan curricular. La forma de acumulación de conocimiento será más flexible y al final los estudiantes podrán, por ejemplo, optar por
aprender temas de psicología, cálculo diferencial, políticas públicas y pensamiento crítico, materias que no necesariamente están en un solo programa académico, pero que son competencias que el mercado laboral demanda de un profesional, con un perfil más diverso y con capacidad de adaptación.

8. Aprendiendo durante toda la vida

La dinámica laboral cambiará después del covid-19, así como los patrones de estudio, situación que afectará la demanda por cursos de actualización y formación constante, en particular en áreas que requieran uso de nuevas tecnologías y destrezas comunicativas, creatividad y colaboración a distancia. Ante este panorama, el aprendizaje no cesará y será permanente y durante todo el ciclo de vida productivo, de tal manera que las personas puedan entrar y salir de la universidad o acceder a cursos virtuales según sus preferencias personales y posibilidades económicas.

9. Universidades: Innovar, adaptarse o cerrar

Ello significa repensar la propuesta de valor que las haga diferentes en un contexto de innovación y adaptación hacia la educación virtual.
El desafío tendrá un costo económico, pues aumentará su gasto en tecnología para adaptar contenidos de calidad a nuevas plataformas y mejorar la infraestructura para el aprendizaje en línea. En un contexto de desaceleración económica, es posible que colegios y universidades privados, con presupuestos bajos e infraestructura débil, se vean obligados a fusionarse con otras instituciones o cerrar.

10. La desigualdad educativa se profundizará

No todos tienen las mismas condiciones de acceso a nuevas tecnologías, internet y recursos audiovisuales. Esta brecha digital afectará aún más el acceso al aprendizaje, con calidad y pertinencia, particularmente a estudiantes cuyas oportunidades y medios de vida son limitados y el acceso a servicios públicos esenciales es precario.
Sin contar los problemas en la clase media, que también puede experimentar dificultades económicas para cumplir sus compromisos financieros con las instituciones educativas del sector privado.

11. La generación post-covid marcará la pauta

Estos estudiantes estarán acostumbrados a la interacción digital y a una educación que combina la virtualidad con la presencialidad. Serán más conscientes del entorno y sus riesgos. Eso significa un mayor compromiso con los temas ambientales y de sostenibilidad urbana. Sin embargo, hay que prestarle más atención a su salud mental, pues vivirán bajo presión por el miedo o la incertidumbre.

Podrían desarrollar nuevas fobias, como la rupofobia o misofobia: miedo a la suciedad. Al final, la clave estará en cultivar su inteligencia emocional.

12. Regular, financiar o liberar la oferta educativa

Los gobiernos tendrán una tarea compleja para enfrentar los cambios que se esperan para el sector educativo, situación que exigirá una amplia deliberación legislativa y una regulación gubernamental considerable en torno a programas académicos virtuales, acreditaciones y validación de títulos, aprobación de nuevos esquemas de evaluación y acompañamiento a procesos de reestructuración administrativa y financiera de los centros educativos.

Fuente: El tiempo

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