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¿A qué horas del día los estudiantes aprenden más?

El ingeniero electrónico Víctor Fabio Suárez, magíster en Ingeniería Industrial de la Universidad Nacional diseñó un software con el cuál logro determinar en qué momento del día es mejor enseñarle algo a un estudiante.

Hacer que los hijos den su máximo, aprendan y consigan alcanzar sus objetivos escolares, es una de las grandes preocupaciones de las familias. Para que los niños tengan éxito en el ámbito escolar hay diversos factores, como el acompañamiento que reciben de padres y maestros, las instituciones a las que vayan y los métodos utilizados, entre muchas otras variantes.

Sin embargo, el ingeniero electrónico Víctor Fabio Suárez quería establecer a qué hora es mejor enseñar a los niños, si es mejor tener ciertas materias a alguna hora o si es indiferente el horario a la hora del éxito académico.

Para ello, creó un programa que prioriza los ritmos cognitivos de los niños al momento de hacer el horario, “es el único que incluye la variable del estudiante”, explicó. Para evaluar su precisión realizó una prueba en una institución pública, en la que se prepararon dos grupos del mismo nivel; el ensayo incluyó seis grados (de 6º. a 11), dos salones por grado (12 salones) y 480 estudiantes.

La programación del software tiene soporte en postulados como los de la teoría de la activación, según los cuales en ciertos momentos del día la corteza cerebral tiene mayor estimulación, e incluso que estos patrones pueden variar de una persona a otra. Esa es la razón por la cual en la noche algunos se vuelven más agudos, mientras que a otros les resulta más fácil aprender durante el día.

En su investigación, el ingeniero Suárez concluyó que materias como historia, ética, religión, ciencia política y biología, que implican más la recepción que el procesamiento de información, se deben dar en las primeras horas de la mañana.

En cambio física, química, español, inglés y matemáticas se tienen que ubicar entre las 9 y 11 del día (si es la jornada de la mañana), porque la atención y la disposición fisiológica del estudiante es mayor y puede analizar y resolver problemas con más facilidad.

Hacia el mediodía, cuando se llega a un estado de excitación mayor, se deben privilegiar actividades motoras, como clases de educación física, artística o danza. El caso se repite en el mismo ciclo, en la jornada de la tarde.

“Sin embargo en las escuelas colombianas estas recomendaciones no se cumplen mucho, ya que los horarios suelen variar según las actividades pedagógicas; esto se debe a que el interés principal es cumplir con la meta de horas dictadas, más allá de cómo se hayan estructurado” advierte el investigador.

En ese sentido, asegura que mientras los colegios más grandes y la mayoría de los privados cuentan con programas que les ayudan a crear sus horarios, en los públicos y pequeños los rectores o coordinadores pueden pasar varias semanas intentando que los horarios se organicen.

Según el Decreto Ministerial 1850 de 2002, en Colombia se tienen que dictar 1.000 horas anuales en primaria y 1.200 en bachillerato, lo que equivale a 25 y 30 semanales para cada ciclo.

A futuro, al ingeniero le gustaría hacer las pruebas en otras instituciones públicas urbanas y rurales para implementar el software y ayudar a que la calidad de la educación mejore tanto en Manizales como en el resto del país.

A modo de conclusión, el profesor explicó que temprano en la mañana es ideal para memorizar sin necesidad de mucha comprensión, mientras que la resolución de tareas complejas se logra mejor en la mitad de la mañana, y al final de esta es preferible dedicarse a actividades motrices.

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