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Ponte una buena lista de música y ¡dile adiós al estrés laboral!

La música y las emociones están muy unidas. Por eso, escuchar música nos gusta tanto, a veces nos relaja, otras veces nos pone las pilas… Si hay listas de música para hacer deporte, también hay playlist para trabajar. Vamos a ver qué debe tener una buena lista de reproducción para ayudar a mejorar, ¡y a reducir tu estrés!

Ponte una buena lista de música y ¡dile adiós al estrés laboral!

Si visitas cualquier aplicación de música, como Spotify, Amazon Music o cualquier otra que te guste, verás que existen cientos de «listas para»: para correr, para dormir, para tener buenas vibraciones, de camino al trabajo, para cantar en la ducha…

En cuestiones de trabajo, unas personas prefieren el silencio completo para poder concentrarse bien, mientras que para otras, la música es la ayuda necesaria para mantener la concentración en ambientes ruidosos, o con distracciones frecuentes como puede ser una oficina con más empleados cerca hablando por teléfono, entre ellos…

Cada persona es un mundo, pero podemos decir que la música bien elegida puede favorecer la concentración y la productividad, reduciendo el estrés y manteniéndonos más positivos. Pero ¿cómo se diseña una buena playlist para trabajar? ¿Hay trucos o tips para conseguir una lista que produzca los efectos deseados, y no los contrarios?

¿Qué tipo de música ayuda a combatir el estrés laboral?

La música tiene la capacidad de cambiar nuestras emociones. Por ejemplo, si estamos tristes podemos buscar música para levantarnos el ánimo. Si tenemos estrés, existen melodías capaces de reducir nuestra frecuencia cardíaca y disminuir nuestra presión sanguínea.

Hay piezas musicales capaces de reducir el estrés en un 65%, nada menos. En el ejemplo del enlace, la pieza «Weightless» fue diseñada exprofeso para ser relajante, pero mucha música consigue ese efecto: música clásica, ambiental, sonidos de la naturaleza y otros tipos similares.

La música que nos permite relajarnos es aquella que tiene un ritmo bajo, que permite que nuestro corazón lata con esa cadencia. Por ejemplo, podemos conseguir valores normales en reposo de 60 a 80 latidos por minuto, y así disminuir la presión arterial y conseguir la relajación. Algunas de las ventajas de utilizar el ritmo de la música en nuestro beneficio son:

  • Reducir el ritmo cardiaco.
  • Presión sanguínea más baja.
  • Mejorar la concentración.
  • Disminuir la tensión muscular.
  • Un mejor manejo del estrés, depresión y ansiedad.

En música, el ritmo se mide en beats per minute (BPM), o golpes por minuto. Si queremos acompasar nuestros latidos a esos 60 a 80 por minuto, debemos evitar géneros musicales que nos estresen, es decir que tengan más de esos 80 BPM. Por ejemplo, el rap llega a los 110 BPM; el pop/rock oscila entre 120 y 140 BPM; si nos vamos al punk, podemos llegar hasta los 190 BPM.

Estresante. Para reducir estrés mediante la música es necesario disponer un ambiente adecuado, tratar de seleccionar música instrumental, de tempo lento y tono bajo, y dejar la mente en blanco. Así puedes notar sus beneficios antiestrés, aunque ya estarás pensando que eso, para trabajar, no es lo mejor. Pero no te preocupes, existe música buena para trabajar y para mantener a raya al estrés.

¿Cómo elaborar una playlist para el trabajo?

A veces no necesitas relajarte para trabajar, es más, necesitas estímulo para poder llevar a cabo tus tareas. Dependiendo de las tareas, así será la música que mejor te convenga. Además, está el factor personal, es decir, tu preferencia y tu estado de ánimo antes de ponerte a trabajar. Veamos qué tipo de música se recomienda con más frecuencia para cada tipo de trabajo:

  1. Para tareas que exijan concentración, atención al detalle, o manipular números, lo mejor es la música clásica.
  2. Para tareas repetitivas que no exigen demasiada concentración, la música pop/rock es muy eficaz. Sobre todo, si necesitas velocidad, igual que pasa con la música de baile, buena para resolver problemas que no son muy profundos o exigentes. Es música que eleva el estado de ánimo y que, por tanto, ayuda a que no te distraigas de esas tareas tan… aburridas.
  3. La música ambiental funciona bien con tareas complejas, por ejemplo, realizar cálculos complejos, o similar.

Estas son indicaciones generales, pero que te pueden ayudar a tener un punto de partida. Veamos ahora unos consejos más concretos que te vendrán de perlas:

  1. Canciones sin letra, mejor. Es decir, música clásica, ambiental, jazz, etcétera. Muchas veces, sobre todo si trabajas escribiendo mucho, la letra de las canciones te distraerá.
  2. Si son canciones desconocidas, mejor. Si tu lista de reproducción para trabajar está llena de los temazos que más te gustan cuando tienes tiempo libre, tu mente estará en cualquier parte, salvo en el trabajo.
  3. Puedes recurrir a versiones instrumentales de temas conocidos para que la letra no interfiera en tus tareas.
  4. Diseña bien la lista. Muchas personas necesitan un empujón al principio de la jornada, así que empezar «por lo alto» puede ser buena idea, para luego reducir la intensidad de la música para sacarle el mejor partido a la concentración, y mejorar la productividad.
  5. Las bandas sonoras son una buena elección para trabajar. Eso sí, elige bien. Un compositor de bandas sonoras muy popular es Hans Zimmer, y, de hecho, existe alguna lista dedicada en exclusiva a él.
  6. Evita en la medida de lo posible música que te active emociones fuertes, como tristeza, nostalgia, pero también como euforia, ya que eso interferirá en tu trabajo.
  7. No es obligatorio escuchar música para trabajar. Si ves que tu concentración decae, cierra la lista y trabaja en silencio.

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